Te conocí un viernes de abril,
amanecí a la luz de un jardín.
El invierno pegaba tu suéter 
al cuerpo y la luz de tus ojos
marrones me dijeron: "Aquí te pierdes"
A la luz de la luna te conocí, me
gustó tu insolente forma de ser, tus
detalles tan llenos al querer. 
Estaba sola en busca de
alguien que me invitara
un poco a ser feliz,
que compartiera conmigo su
espacio.