Antes de que suene a despedida la tristeza sostenida
que no deja de latir.
Y antes de que te des por vencido piensa,
que es la única vida que podemos compartir.
Deja que me quede un rato más aquí,
deja que remiende tus heridas
esas que yo misma hace unos días descosí.
Déjame ser tu paracaídas.