¿Cómo se defiende un desconfiado?
Contraatacan con rapidez y reaccionan con ira ante los ataques que perciben. Sus dos armas favoritas son la suspicacia y la hostilidad excesivas expresándolas mediante las protestas directas, las quejas recurrentes o por un distanciamiento silencioso claramente hostil.
Ser desconfiado tiene consecuencias negativas no sólo para su entorno, ya que son personas difíciles de llevar y sobre todo en pareja, sino también a ellos mismos ya que les supone un muro que les impide relacionarse adecuada y sanamente con los demás y amar libremente sin complejos ni inseguridades.